14.9.10

¿VIVEN LOS POLÍTICOS NUESTRA REALIDAD EMPRESARIAL?



Es evidente que el factor confianza es necesario en la vida y en la empresa. Pero me da la sensación que los políticos viven en un país diferente al nuestro! Es verdad que España tiene capacidad de salir de la crisis, a fin de cuentas una crisis no es más que una autoregulación de los excesos... y en esta vida, los excesos siempre se pagan. Y esta crisis, como cualquier otra, favorecerá el cambio estructural de las empresas y la mejora de la competitividad empresarial en un mundo complicado y globalizado. Sin duda estos cambios deben de hacerse desde la perspectiva de la estrategia, porque sino corren peligro de ser germen de futuras crisis: deshacerse del talento interno de las empresas, por ejemplo, hará que las empresas sean gestionadas por -con todo el respeto- jóvenes directivos sin apenas experiencia, aunque mejor formados académicamente y mejor preparados ante la incertidumbre de un mercado caótico como el actual; la desatención de medidas medioambientales por su excesivo costo traerá más degradación del medio ambiente; la paulatina incursión de los políticos en las empresas -con subvenciones bajo el brazo- provocará que las empresas subsistirán cada día más condicionadas -y manipuladas, cómo no- por la Administración Pública y de sus vasallos; leyes y normativas cambiantes fruto de la coyuntura actual, que desorientan a las empresas; corrupción silenciada y de todo tipo, por doquier; jóvenes que sueñan en engrosar las filas del funcionariado (¿otra Grecia?), en vez de emprender proyectos empresariales de futuro... Un triste panorama, que los políticos -y muchos ciudadanos- parecen ignorar!

Curiosamente -y esto me toca mi corazón de asesor de comunicación, experto en gestión de crisis- el gobierno actual -y sus antecesores- ha hecho poco por crear un clima de confianza en la economía española, un estado de opinión favorable a/para las empresas y sus empresarios. España, país modelo seguido por muchos países emergentes, no tiene una "marca país", como muchos otros tienen... ni siquiera sabe hacia dónde va! Seguramente porque casi nadie se ha parado a pensar en una estrategia y en cómo llevarla a cabo. ¿Hacia dónde vamos? ¿Cuál será el papel de España en el mundo globalizado? ¿Seguiremos produciendo bienes industriales o bien seremos un vivero de empresas con creatividad e innovación? ¿Solo somos sol y playas? ¿Seremos algún día Alemania o Francia? ¿Queremos serlo? ¿Qué pasará cuando ciertos países potencialmente turísticos -y de bajo coste- organicen sus infraestructuras y compitan en el mercado turístico? Esas y otras muchas preguntas quedarán en el aire hasta que alguien (y no serán los políticos, ni los sindicatos...) tenga el tiempo y la voluntad suficiente para querer contestarlas y diseñar el camino...

Aquí te traigo una interesante entrevista que demuestra lo dicho. Extrae tus propias conclusiones...

José Manuel Campa, 46 años, secretario de Estado de Economía "La economía española es mucho mejor que su imagen" La Contra de La Vanguardia. LLUÍS AMIGUET - 14/09/2010

Eramos milagro económico y despertamos en pesadilla. Y aceptó el cargo en lo peor. Los que hemos recibido mucho de la sociedad también debemos devolverle mucho...

¿Debía usted encontrar la brújula en el camarote de los hermanos Marx? ..

. Estamos viviendo la crisis económica de nuestra generación, una crisis que marcará la historia. Y este cargo es una atalaya magnífica para un economista.

¡Con un 20 por ciento de paro!

Nuestra tasa de paro es muy alta, pero en perspectiva histórica no es tan excepcional.

¿En qué sentido?

Nuestra tasa de paro se ha doblado desde el 2008 hasta ahora... Igual que la de Estados Unidos y que la media de la UE.

¡Uno de cada cinco activos, en paro!

Desgraciadamente, no es tan insólito: también tuvimos el 20 por ciento de paro durante gran parte de los 90 y después bajó.

Visto así...

Es lo que expliqué en Londres y Nueva York, cuando los mercados nos comparaban apresuradamente con Grecia: que la economía española es mejor que su imagen.

Por ejemplo.

La economía española está mucho más diversificada de lo que se cree incluso aquí.

Pero nuestro "milagro" era el ladrillo.

Habíamos tenido un boom inmobiliario como EE. UU. o Gran Bretaña, pero lo que costaba hacer entender a los inversores internacionales es que nosotros - a diferencia de ellos-no sufríamos crisis bancaria.

¿Por qué?

Porque nuestra banca está más orientada al detalle y por la acertada supervisión del Banco de España, una supervisión que está siendo copiada ahora en todo el mundo.

¿Qué más tuvo que aclararles?

Al ver nuestro déficit por cuenta corriente, creían que la economía española no era competitiva en mercados internacionales, pero la verdad es que somos una de las economías más exportadoras del mundo. Y sí, es cierto que teníamos un déficit público alto en el 2009, pero también que partíamos de un nivel de deuda bajo...

El miedo hace leer las cifras mal.

Era importante aclararles que, por tanto, nuestro nivel de endeudamiento no iba a subir a tasas exponenciales. De hecho, esperamos que esa deuda se mantenga 20 puntos por debajo de la media en la zona euro.

Y lo explicó usted en buen inglés.

Estoy casado con una americana, así que mi inglés es el peor de la familia.

En cualquier caso, le creyeron.

Los datos estaban ahí, pero se habían interpretado mal. Por eso nos comparaban apresuradamente con Grecia. Además, hemos hecho mucho trabajo desde entonces.

Por ejemplo...

Si hace un año nos hubieran dicho que nuestras 45 cajas iban a acabar en 18, hubiera sido difícil de creer; como el ajuste fiscal.

En esta era de internet, ¿era necesario ir a Londres y EE. UU. para explicar eso?

Pues sí, por la misma razón que le doy una entrevista en persona, porque sólo así se aclaran matices y captan ideas: showing up is 50 per cent of the fight (presentarse es ganar la mitad del combate). No hay acción efectiva sin comunicación eficaz.

¿Y aquí en España se le entiende?

Es la gran lección que estoy aprendiendo como secretario de Estado: a veces tomas una medida y crees que se va a entender y luego resulta que se diluye y, en cambio, otra que no esperabas que tuviera impacto, lo tiene.

¿Por qué?

Porque la economía al final depende de dos variables - las dos inobservables-:la percepción de riesgo y la esperanza de beneficio.

Pura psicología, al cabo.

Son las decisiones diarias de 46 millones de ciudadanos: podemos tratar de mejorar sus percepciones, pero son ellos quienes deciden si compran piso, coche o invierten o no.

O cruzan los dedos y esperan.

De momento, ahorran como nunca: el año pasado la tasa de ahorro fue casi del 20 por ciento, el doble que hace dos años.

Tenemos miedo al paro: ¿y usted?

Me temo que no recuperaremos el empleo que teníamos en el 2007 como mínimo hasta dentro de cinco años.

Pero creceremos antes. ¿Por qué nos cuesta convertir crecimiento en empleo?

Es nuestro paro estructural. Y en él pesa la temporalidad: un 40 por ciento de la población activa está - desde hace 15 años-entre un empleo temporal en rachas buenas y el subsidio del paro en las malas.

No es situación que cree confianza.

Por eso hemos aprobado también la reforma laboral.

Tras pedirla o temerla, ahora todos parecen de acuerdo en que no se notará.

Se notará en el empleo a corto, medio y largo plazo. Así iremos creando confianza que hará que ese ahorro vuelva al consumo.

Antes habrá una huelga general.

Es una reacción legítima que respeto.

¿Quién acierta, la UE apostando por la austeridad u Obama por la inversión?

Dos estrategias razonables: Obama tiene capacidad de endeudarse y suavizar el ciclo, y la UE, en cambio, apuesta por el rigor presupuestario para convencer a los mercados.

¿Y la nuestra?

Nuestra opción es el rigor y la consolidación a corto, y los datos de ejecución presupuestaria indican que vamos a cumplir los objetivos de reducción del déficit.

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