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21.9.10

¿HACIA EL CAMBIO... PERMANENTE?



Qué duda cabe que esta crisis no es más que el síntoma que anuncia el cambio permanente. En nuestra vida y en nuestra profesión. No es un síntoma transitorio, sino un cambio de paradigma que nos llevará a una manera nueva de hacer negocios... y de vivir, sin duda. Y quien no tenga esto claro, que espere el final de una crisis que se alarga y cuyo colofón será la selección natural de empresas y profesionales, distinguiendo quién ha emprendido el cambio y quién no, quien solo se resistió a hacerlo!

Evidentemente el ser humano se resiste al cambio, por naturaleza. Y, obviamente, esta visión humana impregna a sus organizaciones, empresas o instituciones. Pero hoy para sobrevivir hay que transgredir, no solo maquillar! Ya hace muchos años que, trabajando como consultor para varios tipos de clientes, mis entonces -aparentemente- insensatos consejos fueron desestimados o rechazados. Quizás entonces no era el momento o tal vez no insistí firmemente con mis sugerencias estratégicas, pero -contra todo pronóstico- hoy la necesidad del mercado y la subsistencia han impuesto ideas innovadoras que antes eran llamadas locuras de un joven presunto experto en gestión de la comunicación. Así, me sorprende -y me hace sonreir, lo reconozco- como la empresa norteamericana lider en la venta directa, Tupperware, han abierto canales alternativos de venta con "corners" en centros comerciales; o la empresa líder en productos lácteos como Danone, han creado unos espacios públicos de venta de yogur; o cómo los pañales o las leches infantiles comparten hoy la estantería de la farmacia y la del supermercado, por citar algunos casos vividos...

Pero, entonces, al parecer, mientras yo cobraba como consultor de comunicación y gestión de crisis, estaba dando -como valor añadido- visión estratégica a mis clientes de todo tipo, se aceptaran mis propuestas o se desestimaran por "locas". Seguramente alguien, mucho después, cobró grandes honorarios por vender la idea que yo no supe vender entonces! Así es la vida!La verdad es que hace ya años que un cliente mío, directivo de una gran empresa, me hizo ver mi error en mi planteamiento profesional o empresarial: "vendes estrategia... y cobras notas de prensa". Tenía razón! Hoy, años más tarde, me doy cuenta de que lo que necesitan las empresas es valor para afrontar el cambio, visión estratégica para llevarlo a cabo e ideas transgresoras y valientes para diferenciarse en un mercado global, cambiante y competitivo como el actual! Así como yo mismo he aceptado que una locura mía de ayer puede ser la solución de hoy... y para siempre! Como también he aprendido que no todas las empresas me merecen como asesor, para ello deberán ser valientes para anticiparse al cambio...

Aquí te traigo una entrevista con un "motivador de innovadores", como él mismo se define! Extrae tu propias conclusiones...


Josep Maria Ferrer Arpí, entre 40 y 50 años, motivador de innovadores "Si algo funciona..., ¡conviene empezar a cambiarlo!". La Contra de La Vanguardia. VÍCTOR-M. AMELA - 21/09/2010

Si algo funciona, mejor no cambiarlo, ¿no?

Todo lo contrario: si algo funciona, ¡cámbialo!

No parece sensato...

Lo insensato es dar algo por consolidado y asegurado: ¡lo único seguro es que se irá al garete!

No siempre.

Sí: ¡el éxito es tu enemigo principal! Si estás arriba..., el batacazo es lo próximo. ¡Seguro! Así que mejor controla tú el descenso… o te bajarán los otros.

Qué estrés.

El mundo cambia cada vez más rápido, así son las cosas: disponte para el cambio constante, y ningún problema.

¿Lo ha hecho así usted?

Cada dos o tres años he procurado innovar aquello que estuviera haciendo. Así lo hice en mi trabajo en programas de divulgación de TV3 y como director de innovación...

¿Conviene cuestionarlo todo siempre?

Subviértelo todo... y observa qué escenarios nuevos te abre eso: ¡conviene hacerlo al menos como ejercicio intelectual!

¿Cómo se hace?

Hay un montón de cosas que asumes como verdades. Juega a alterar esas asunciones, a autoprovocarte..., ¡y te saldrán ideas nuevas!

Probemos con esta asunción: "Trabajo para ganarme la vida".

Provócala, así: "No trabajaré para ganarme la vida". Si ganar dinero dejase de ser tu motivación, ¿cuál sería? ¿Divertirte? ¿Cambiar el mundo? ¿Qué te gustaría hacer? ¿Cómo cambiaría tu vida? ¡Plantéatelo, al menos!

En plena crisis... perturba pensar así.

Las crisis pasan. Y estas provocaciones pueden abrir alternativas. ¡Quizá te harías rico en cuanto dejases de guiarte por el dinero!

¿Como efecto colateral?

Si haces lo que te gusta, todo lo que derive es colateral ¡y bienvenido! Depende de ti.

Y de la realidad circundante.

¿La realidad? La realidad no existe. La realidad se construye con sueños.

Y los sueños, sueños son.

No: todo lo que ves alrededor, toda esta civilización, ¡es resultado de sueños! Sólo lo soñado puede acabar realizándose. ¡Sueña!

Otra asunción: "El trabajo requiere sacrificio!

¡Provócala!: "El trabajo es un placer que no requiere ningún sacrificio". ¿No merece la pena perseguir esto? La alternativa es dramática: ser infeliz la mayor parte de tu tiempo. No abandones jamás este sueño, lucha.

¿Qué otras asunciones provocaría?

"El trabajo condiciona la vida familiar", "El trabajo condiciona mi residencia"... Provoco: "Mi vida personal va por delante", "Mi residencia la fijo yo"... El modelo es el comisario Montalbano: le ofrecen cargos y sueldazo..., pero prefiere no cambiar por eso su pequeña ciudad, y se queda.

Póngame un ejemplo de una innovación cuando parecía innecesario innovar.

Nos llegó el CD y para mi generación significó que estaba solventado eternamente el soporte musical. Alguien innovó cuando parecía no hacer falta... y el mp3 ha acabado con el CD.

Otro.

¿Era sensato innovar una tradición de 500 años de circo, y hacerlo sin animales, y sin estrellas, y sin dirigirse a los niños, y musical y caro? ¡Ahí tiene el Cirque du Soleil!

¿Qué innovación introduciría en el deporte?

Que los equipos no representasen ciudades, regiones ni estados. ¡Nada de himnos, ni banderas, ni sentimientos patrióticos!

Lo tiene usted claro.

¿Por qué el mundo del deporte parece intocable? ¿Por qué hemos de ver a políticos en los palcos? ¿Son más ellos que yo? ¿Por qué asumimos que en el fútbol se insulte?

¿Y en el ámbito de la educación?

Reintroduciría el esfuerzo disciplinado.

¿Qué consejos daría usted a sus hijos?

A mis hijos ya les dije: "No os legaré ningún patrimonio material, lo gastaré todo antes de morir". ¡Trabajar para dejar patrimonio es una necedad!

¿No es lo suyo un egoísmo?

No, porque ¡es mejor que me tengan a mí que a mis cosas! Siendo niños los llevé de viaje a muchos sitios, con tienda de campaña, con poco dinero...: ¡eso es inolvidable! Une y forma. Yme lo recuerdan con cariño. Y si ahora pueden verme contento y satisfecho conmigo mismo, ¿no es este legado mucho mejor que todo patrimonio material?

¿No ahorra?

Mi padre decía: "Cuando me retire, haré esto, haré lo otro...". Y murió a los 64 años, uno antes de retirarse. El ahorro sólo beneficia a los bancos. Yo me lo gasto en viajes. La vida es una. Y corta. Y hay un modo de amplificarla: ¡leer, ver cine, ver teatro y viajar!

¿Cuál es su próximo viaje?

Sueño con una vuelta al mundo. Para certificar que es redondo, ja, ja... Y se puede viajar sin mucho dinero: ¡nunca he viajado tanto como cuando no tenía un duro, de joven!

¿Y cómo afronta un innovador esto de ir envejeciendo?

Se lo diré provocativamente: cuantos más años cumplo, ¡más joven soy! Porque el cuerpo sigue a la mente, y yo voy liberándola de ataduras, puñetas y miedos, y alimentándola con sueños: ¡lo mejor está aún por hacer, me digo cada día!

Picasso decía: "Hay que cumplir muchos años para llegar a ser joven".

Vamos a innovar: yo digo que soy un hombre joven al que le encanta cumplir años.

20.4.10

¿LO QUE HAY QUE SABER EN EL SIGLO XXI?



Siempre he creído en la importancia de la educación para cambiar el mundo! Cuando yo era un estudiante de secundaria se constituyó -por primera vez en España- el Consejo Escolar en los centros educativos, un órgano que agrupaba en una misma mesa a profesores, alumnos, padres, personal no docente y, en el caso de mi colegio, los religiosos, propietarios del centro. Yo, tras una votación entre los estudiantes, fui elegido el representante de todos los alumnos de secundaria, que sumábamos más de 2.000. En en mencionado Comité se debatían temas que incumbían a todos, desde los valores, los métodos para mejorar nuestra educación, hasta cómo gestionar el centro. Yo, por aquel entonces, siempre insistía en la necesidad de incrementar la responsabilidad de los alumnos y en cómo mejorar nuestra futura incorporación a la vida real.

Han pasado ya muchos años desde mi participación en ese Comité, tal vez el primero en mi vida. Pero ahora veo con claridad el error del sistema educativo en sí. Por un lado, el excesivo "paternalismo" del centro, los padres y los profesores ante los alumnos, negándoles la responsabilidad de ser y la libertad de estudiar. Pero lo más grave aún -vistos los resultados en mis compañeros de entonces- es no habernos enseñado a gestionar el fracaso, siendo éste algo evidente -y necesario- en la vida de cualquier ser humano. Obviaré ejemplos de compañeros míos que sucumbieron ante el fracaso personal o profesional a lo largo de su ya dilatada vida en el mundo real. Pero hoy pienso en voz alta ¿qué se podía esperar de un sistema educativo creado por un sistema socio-económico mundial que solo exije sin piedad el éxito y que, en cambio, ignora e incluso castiga el fracaso? ¿Cómo puede un Sistema cíclico como el nuestro obviar los valles y las cumbres? ¿No habría que redefinir el concepto de éxito y el de fracaso?

Ni que decir tiene que el fracaso forma parte inherente de nuestra propia vida! Es más, aprendemos gracias a él, así como la economía y el bienestar crecen tras una caida, ya sea por una crisis económica o por un conflicto del tipo que sea. ¿Por qué se obstinan los políticos en insistir en la falacia de la sostenibilidad, cuando hablan de países, empresas, proyectos o sistemas? Nuestro Sistema actual, repito, no contempla más que la linealidad y la permanencia, las cuales niegan en esencia nuestra vida de contrastes y cambiante, por definición.. y ante la que hay que perder el miedo al cambio, hay que aprender a transgredir y hay que saber aplicar eficazmente la innovación! Así, aún hoy, observamos -aparte de la inutilidad de muchos de nuestros políticos ante una simple crisis- generaciones de jovenes que se incorporan a la sociedad tras sus estudios sin tener esa necesaria tolerancia a la frustración, ni tan siquiera la mínima cultura del esfuerzo para conseguir aquello que quieren en su vida o en su trabajo. ¿Serán ellos dignos padres, profesores, empresarios, políticos, ciudadanos... del mundo futuro? Seguramente, como suele pasar, no será solo una responsabilidad suya... ellos al fin y al cabo solo replican obedientemente lo que han visto o lo que les hemos explicado nosotros, sus mayores! Porque, por no ser, ni son rebeldes!

Aquí te traigo un interesante artículo de prensa en el que presuntos expertos de varias disciplinas explican las herramientas necesarias que deberán utilizar los jovenes estudiantes para enfrentarse al reto del presente Siglo XXI. Ni que decir tiene que seguimos llegando tarde y, lo que es peor, confundiendo herramientas con la esencia de su necesario cambio y adaptación al nuevo mundo que viene. Las herramientas cambian, la esencia permanece! Creo sinceramente que aún hay demasiados cerebros pensando obsesivamente en cómo prolongar este insano, arcaico, corrupto, inhumano y autodestructivo Sistema... cuando en verdad deberíamos estar pensando todos hacia dónde deberíamos ir para mejorar -al fin y de verdad- nuestro mundo, gracias a los avances de que disponemos! Como suele pasar, ¿no estaremos enseñando a nuestros jovenes de hoy a adaptarse a un mundo que, llegado su momento, mañana ya no existirá para ellos? ¿No me educaron a mí para ser el líder de un mundo que ya no existía cuando yo llegué a él?

Extrae tus propias conclusiones!


Lo básico es aprender a resolver problemas y a elegir la estrategia adecuada

Lo que hay que saber en el siglo XXI

Resulta necesario conocer otras culturas y trabajar en equipo y se ha de disponer de un alto nivel de lectura crítica y reflexiva

Es difícil prever qué necesitarán saber los escolares cuando lleguen al mundo laboral, pero parece que no precisarán haber acumulado mucha información, sino habilidades para buscarla, seleccionarla y utilizarla de forma eficaz

La Vanguardia. MAYTE RIUS 12 abril 2010

¿Qué ha de enseñar hoy la escuela para preparar a los profesionales de las próximas décadas? ES ha preguntado a sociólogos, pedagogos, profesores, psicólogos... y todos han coincidido en su respuesta: a ser competentes.

Formación de base

A · Saber comunicarse bien
- Lectura crítica y reflexiva
- Interpretar la información y los medios de comunicación
- Escritura argumentativa
- Utilizar e intercambiar diferentes códigos
- Debatir y contrastar puntos de vista
- Idiomas

B· Dominar las nuevas tecnologías
- Buscar y evaluar críticamente la información
- Organizar y crear contenidos digitales
- Comunicarse y trabajar a través de redes
- Participar en la vida pública a través de internet

C · Ser creativos e innovadores
- Espíritu crítico
- Apertura a perspectivas nuevas
- Hacer preguntas y plantear hipótesis
- Originalidad e inventiva
- Expresividad artística

D · Conocer cómo funcionan los negocios
- Trabajo en equipo
- Negociación de metas y proyectos
- Flexibilidad y resolución de conflictos

E · Ser multiculturales
- Conocer otras culturas y valores
- Implicarse en la comunidad
- Dialogar y negociar

F · Conocerse a sí mismo
- Expresar las propias emociones
- Entender a los demás
- Ser responsables y confiables

La formación de los alumnos del siglo XXI obliga a reinventar la escuela o, como mínimo, sus métodos. Las fuentes consultadas abogan por trabajar por problemas, pero con problemas reales que tienen o tendrán los niños en su vida cotidiana.

Con este método, un plano de metro puede ser libro suficiente para enseñar todas las matemáticas de primaria, desde aritmética hasta las unidades de medida o las fracciones, con cálculos reales que los alumnos sentirán próximos y útiles.

Y la respuesta a la curiosidad infantil sobre cómovivían los dinosaurios permite enseñar historia, ciencias, matemáticas y lenguas todo un trimestre mientras se desarrolla la expresión oral y escrita, el trabajo en equipo, la búsqueda y selección de información y se usan nuevas tecnologías

¿Influencia del plan Bolonia y de la ley de Educación porque plantean las competencias básicas que debe desarrollar el currículo educativo? "No. Se habla de competencias porque ser competente no es sólo ser hábil en la ejecución de tareas y actividades concretas tal y como han sido enseñadas, sino, a partir de las habilidades adquiridas, ser capaz de afrontar nuevas tareas o retos que suponen ir más allá de lo ya aprendido; la competencia es disponer de recursos (saber qué, saber cómo y saber cuándo y por qué) para enfrentarse a los problemas propios de los escenarios en que uno se desenvuelve, y eso es lo que necesitarán los actuales escolares para desenvolverse como adultos", resumen Carles Monereo, profesor de Psicología de la Educación de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), y Juan Ignacio Pozo, profesor de Psicología Básica de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Y como los escenarios en que transcurrirán sus vidas son el educativo, el profesional y laboral, el vinculado a la comunidad y el personal, opinan que la clave es formar a los futuros adultos para ser aprendices permanentes, profesionales eficaces, ciudadanos participativos y solidarios y personas felices.

Ya, pero ¿qué han de aprender para llegar a ello? ¿Qué contenidos ha de ofrecer la escuela? "El mercado laboral va a pedir que sean competentes, así que, más que cambiar el currículo, hay que introducir más habilidades y actitudes, sobre todo actitudes; porque el mundo laboral exige sobre todo una buena actitud, gente de fiar, que sepa trabajar en equipo, con iniciativa y autodirección, porque el conocimiento ya se supone y, si no, lo ofrecerá la propia empresa", explica Albert Sáenz, director de ESO y bachillerato del colegio Sant Estanislau de Kostka-SEK, uno de los centros de la Fundació Jesuïtes Educació.

David de Prado, director del Instituto Avanzado de Creatividad Aplicada Total y del máster en Creatividad de la Universidad Fernando Pessoa, cree que la clave es "olvidarse de materias y asignaturas y centrarse en los procesos; en lugar de dedicarse a dar respuestas, hay que enseñar a hacer preguntas, despertar la curiosidad, fomentar el pensamiento libre, automático e inconsciente para formar mentes pensantes y desarrollar personas creativas, investigadoras y emprendedoras".

Como él, Rafael Feito, profesor de Sociología de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid, opina que hay que romper con la enseñanza por asignaturas y ofrecer a los alumnos una formación más interdisciplinar donde el objetivo no sea que aprendan matemáticas, historia o geografía, sino que tengan inquietudes, que sepan expresarse, trabajar en equipo, hablar otros idiomas, leer periódicos... Monereo y Pozo son partidarios de "podar" el actual temario escolar para poder introducir otros contenidos de mayor utilidad y vinculados a los problemas reales que tendrán que resolver los niños en el futuro, en su vida adulta, desde entender las facturas o los prospectos de los medicamentos, hasta saber comunicarse a través de redes digitales o comprender un telediario.

Por ello, su propuesta es introducir en la programación escolar módulos o asignaturas como salud o cuidado del cuerpo, medio ambiente o cuidado del entorno, cómo informarte o cómo cuidar el país, que permiten vincular diferentes disciplinas. Este es el modelo que desde hace tiempo utilizan en Finlandia, el país que obtiene mejores resultados educativos según el controvertido informe PISA. "Si los alumnos estudian como materia el cambio climático, para responder a ese problema necesitarán conocimientos de física, ciencias, matemáticas, historia...; y deberán buscar información, comprenderla, reelaborarla en gráficas, comunicarla... y para ello utilizarán herramientas digitales, trabajarán en grupo, defenderán sus puntos de vista...", ejemplifican Pozo y Monereo.

Porque, según los expertos consultados, para desempeñarse adecuadamente en las primeras décadas de este milenio serán más necesarias determinadas habilidades que los conocimientos teóricos adquiridos. "Antes se pensaba que lo que aprendías en la escuela te servía para toda la vida, pero ahora todo cambia a mucha más velocidad, y si hoy pensamos que es indispensable saber inglés, quizá dentro de unas décadas lo básico sea conocer el chino; por ello, más que acumular información, lo que importa es aprender a aprender", explica el sociólogo Rafael Feito.

Albert Sáenz apunta que esta competencia se alcanza cuando el alumno es capaz de crear conocimiento, de autorregular su proceso de aprendizaje y de autoevaluarse. Y ambos enfatizan la importancia de que la enseñanza vaya destinada a capacitar a los jóvenes para resolver problemas, de forma que, ante cualquier situación, conozcan varias estrategias y sepan cuál es la que han de aplicar en ese momento. "Las empresas contratarán a un filósofo como gestor si sabe crear equipo y romper tensiones", resume Feito, convencido de la trascendencia de desarrollar habilidades personales y sociales.

Y sus planteamientos encajan bastante con el modelo de aprendizaje propuesto por el Consorcio de habilidades indispensables para el siglo XXI de Estados Unidos, una institución creada en el 2002 por entidades públicas y privadas con el objetivo de integrar las demandas académicas, cívicas y económicas en la enseñanza de aquel país. Los estadounidenses han establecido como indispensables unas materias básicas, en las que se combinan asignaturas curriculares (lenguaje y comunicación, lenguas extranjeras, matemáticas, historia, arte, economía, gobierno, ciencias y geografía) con temas interdisciplinarios del siglo XXI (conciencia global, alfabetización económica y financiera, alfabetización cívica y conocimientos básicos de salud), y una serie de habilidades para la vida personal y profesional (flexibilidad, iniciativa, liderazgo, responsabilidad...) y de manejo de información y de tecnologías digitales.

De las propuestas y reflexiones planteadas por todos estos interlocutores cabría concluir que la formación de los escolares del siglo XXI implica su alfabetización lingüística, digital, emprendedora, ciudadana, sociolaboral y emocional, de manera que al acabar la enseñanza obligatoria los jóvenes sepan comunicarse bien, dominen las nuevas tecnologías, sean creativos e innovadores, multiculturales, conozcan cómo funcionan los negocios y sepan identificar y autorregular sus emociones.

Alfabetización lingüística
El área de comunicación y lenguaje resulta fundamental en la sociedad de la información. Es imprescindible que los alumnos aprendan a leer, a entender e interpretar los periódicos, los telediarios, los libros y webs de ciencia, las facturas y contratos... Que entiendan cómo se construyen los mensajes mediáticos, para qué propósitos y con qué herramientas, características, convenciones... Han de salir de la escuela con un alto nivel de lectura crítica y reflexiva y el entrenamiento suficiente para poder identificar las fuentes e intereses que hay detrás de cada escrito y discernir entre el alud de información y publicidad al que se enfrentan cada día. También han de ser capaces de expresarse de manera argumentada y razonada de forma oral y por escrito, y saber defender sus puntos de vista. Y para ello han de poder utilizar diferentes códigos y pasar de uno a otro: convertir gráficas o imágenes en textos, trasladar un texto a una gráfica... Además habrán de estudiar idiomas (como mínimo inglés) para poder comunicarse, entenderse y trabajar con personas de cualquier otro lugar del mundo.

Alfabetización digital
Los escolares han de aprender a buscar información por internet de forma eficiente, contrastada y más allá de Google. Es decir, tienen que saber cuándo y dónde buscar información, ser capaces de seleccionarla según unos objetivos y elaborarla adecuadamente para después exponerla, escribirla o aplicarla. Esta formación les abre las puertas a nuevos e inagotables conocimientos y les convierte en aprendices permanentes.

Pero la formación de ciudadanos digitales exige ir más allá. Hay que enseñarles a comprender y producir documentos digitales; a saber cuándo, cómo y por qué utilizar las redes sociales para comunicarse; a trabajar en red con personas de otros lugares, y a participar en la vida pública y política a través de internet.

Y para desarrollar estas habilidades digitales no se trata de implantar una asignatura de informática, sino de integrar el uso de las herramientas digitales en cualquier aprendizaje, sea de historia, de lengua o de matemáticas, y de utilizar internet como algo más que un mero buscador o escenario de juegos.

Alfabetización emprendedora
Los escolares del siglo XXI han de salir de la escuela habiendo aprendido a aprender y sabiendo pensar. Puede parecer una perogrullada pero los especialistas en enseñanza aseguran que no lo es. Si la sociedad actual exige aprendices permanentes, las personas habrán de ser capaces de regular el propio proceso de aprendizaje y de autoevaluarse.

Y para disponer de mentes multicreativas y capaces de adaptarse a los cambios profesionales y laborales, habrán de saber utilizar la imaginación y la fantasía, mantener despierto el interés y la curiosidad. Por ello la escuela debe enseñar a hacer preguntas e hipótesis, a pensar de forma innovadora, a descubrir múltiples aficiones, a crear conocimiento en lugar de repetir o imitar, a ser artísticos en lugar de teorizar sobre el arte. Para conseguir emprendedores hay que formar jóvenes abiertos a perspectivas nuevas y capaces de demostrar originalidad e inventiva.

Alfabetización sociolaboral
Muchas de las necesidades laborales de los escolares son impredecibles ahora. Pero parece claro que, sean cuales sean las profesiones más demandadas o los títulos exigidos dentro de una o dos décadas, tendrán que negociar, trabajar en equipo, demostrar flexibilidad para llegar a acuerdos, saber resolver conflictos, apoyarse en otros y apoyarlos, ser socialmente responsables y sensibles al contexto social, comunicarse bien de forma directa y a distancia. Así que todas estas materias o capacidades deberían trabajarse en la escuela. Y los alumnos deberían salir de ella conociendo cómo funcionan los negocios.

Alfabetización ciudadana
Si algo han de ser los escolares de esta primera parte del milenio es multiculturales. Su formación ha de acercarles a otras culturas y permitirles conocer otros valores para saber entender los problemas actuales y trabajar con personas de otras procedencias. También ha de enseñarles a participar en la vida civil, a implicarse en la comunidad, a mantenerse informado y a entender los procesos políticos y administrativos, y a ejercer sus derechos y obligaciones como ciudadanos. Para todo ello es importante formarles en valores, en el diálogo y la negociación, enseñarles a entender las implicaciones locales y globales de las decisiones cívicas.

Alfabetización emocional
El reto es formar personas que sepan expresar sus propias emociones, que se conozcan y tengan capacidad de autocontrol y de autorregular sus comportamientos. Otras cuestiones básicas que hay que desarrollar para capacitar a los alumnos para su vida personal son la responsabilidad y la confianza, así como la empatía para poder entender a los demás, cualidades imprescindibles si han de trabajar en equipo y de forma colaborativa.

26.1.09

LO UNICO PERMANENTE EN LA VIDA... ES EL CAMBIO



Ben Schneider, empresario peruano, defiende la experiencia latina para aprovechar crisis"Ahora lo único estable es la inestabilidad: aprovéchenlo"LLUÍS AMIGUET - La Contra de La Vanguardia. 21/01/2009

Tengo 53 años: la experiencia enseña que todo se repite de forma diferente. Soy limeño. Consejo latinoamericano: anticipe y aproveche los cambios y olvide las predicciones oficiales.

El emprendedor convierte la adversidad en oportunidad: hace más política que los políticos, ustedes se creían a salvo. Pensaban que existía una una frontera entre nosotros, los países que algunos llaman bananeros y otros corruptos, y ustedes, los occidentales; con instituciones y monedas sólidas; mercados previsibles y una ética centenaria que regulaba sus economías.

Y resulta que no éramos tan distintos.

Lo que ha sucedido no es que Latinoamérica se ha occidentalizado, sino al revés: Occidente se ha latinoamericanizado. Hoy lo único estable en la economía de mercado es la inestabilidad universal.

¿Maddof es un corralito para pijos?

Más que calificar, se trata de extraer lecciones de lo sucedido. Y no siempre somos nosotros los empresarios latinoamericanos quienes tenemos que aprender de ustedes.

¿Pueden ustedes enseñarnos algo?

Sí, que la inestabilidad puede ser una oportunidad y no sólo una amenaza. Lo que aquí a sus empresarios les parece una terrible recesión, para nosotros los emprendedores latinoamericanos es bussiness as usual.

Es un punto de vista estimulante.

Cuando estudié en Harvard tuve un gran profesor que se alegró de ver a un empresario latinaomericano en clase: "Al fin un alumno - dijo-acostumbrado a funcionar cuando no funciona nada". Ese es un know-how latinoamericano y ahora mismo utilísimo.

Cuénteselo a los empresarios de aquí a quienes han cortado el crédito.

Es fácil ser empresario cuando el sistema funciona como un reloj, el gobierno es estable y se cumplen las previsiones; pero un emprendedor no es un funcionario, es quien asume riesgo para crear riqueza y empleo pese a la incertidumbre y aun ineptitud y corrupción, como algunos han hecho en Latinoamérica.

Hay empresarios que no hacen negocios: hacen milagros.

Un empresario brasileño soportó entre 1986 y 1994 seis duros planes de estabilización; cinco cambios de moneda; una inflación del 1.000%; once ministros de Economía y uncorralito,porque en 1990 el gobierno confiscó todos los depósitos bancarios...

Eso sí que debe de doler.

¿De verdad les parece tan terrible la recesión con el euro y estabilidad política? Pues en Latinoamérica sin estabilidad ni moneda hay quien levantó empresas duraderas.

Dígame quiénes y les felicito.

Por ejemplo, el Grupo Gerdau de Aceros de Brasil creció en ese panorama de marasmo. Y hay otros muchos grupos empresariales latinos que sabrían ver oportunidades donde ustedes sólo ven la recesión.

¿Más ejemplos?

Un caso curioso y extremo es el de la Kola Real del Grupo Añaños de Perú: surgió cuando el terrorismo de Sendero Luminoso aisló Ayacucho y gran parte de la región cayó en manos de los maoístas: se quedaron sin Coca-Cola...

Supongo que eso no fue lo peor.

... Fue un desastre, pero ellos vieron la oportunidad. Juntaron 30.000 dólares y compraron en Miami maquinaria embotelladora usada y fabricaron en el mismo Ayacucho su Kola Real... ¡Y más barata! De ahí se expandieron - expertos en coyunturas difíciles-a Ecuador, Tailandia, Venezuela, y hoy ya tienen el 10% de mercado en México, primer consumidor per cápita del mundo de bebidas gaseosas.

Hicieron de la inestabilidad virtud.

Y fíjese en Molinos Río de Plata o Arcor en Argentina; Sodimac en Chile; Hilasal en Colombia o la CLN, que sobrevivió con sus rones al sandinismo; o el Banco Pichincha dominando Ecuador, donde, por cierto, se estrelló el Banco Santander por no pactar con los locales. Y en México...

A Slim ya lo conocemos.

Allí hay unas cuantas empresas que convirtieron dificultades en oportunidades: Femsa, por ejemplo, o José Cuervo con dos siglos de experiencia posicionando el tequila a nivel mundial con el whisky o el vodka.

Saben latín, está claro.

Y otras dos pequeñitas, pero matonas: el Café Britt de Costa Rica y una multinacional textil... ¡boliviana!

¿Lecciones de capitalismo de Bolivia? Beatriz Canedo descubrió en París el potencial de la lana de alpaca y regresó a Bolivia para fundar BCP. Se negó - como le ofrecían-a falsificar el origen de sus prendas y ponerles "Made in Italy" y apostó por el orgullo de ser el "Made in Bolivia", que hoy campea en jerséis exhibidos por Hillary Clinton o la reina Silvia de Suecia.

¿Qué más pueden enseñarnos?

A más crisis, más trabajo. Cuando todas las predicciones macroeconómicas fallan...

Y el horóscopo acierta más que Solbes. ...

Y tu gobierno es - con honrosas excepciones-más enemigo que aliado, sólo la información al minuto pegada al terreno te sirve, y eso significa más dedicación y más implicación: estar a la que salta las 24 horas. Los latinos sabemos estar más pendientes de aprovechar los cambios reales que de adaptarnos a la predicción oficial, siempre estropeada por alguna catástrofe inesperada.

¡Qué estrés!

¿Creían ustedes que los gestores latinos trabajamos menos? Es al revés. Allí ganar significa agilidad, reacción rápida, oportunidad, capacidad de resiliencia: ser capaz de levantarse enseguida cuando caes y rehacerte aún más rápido y saber rodearse de un equipo mucho más fiable que las instituciones.

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