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18.10.10

¿VAMOS BIEN? ¿O SEGUIMOS MIRANDO... AL OTRO LADO?



Sin duda la crisis mundial y, por ende, de España, es una crisis de valores y, sobre todo, de credibilidad en el Sistema. Y eso afecta, mayormente, a la confianza del empresario y del ciudadano. Ni que decir tiene, que esta crisis de Sistema es algo profundo, no solo coyuntural y va para largo. Para empezar, a día de hoy aún no tenemos clara la dimensión de esta crisis, ni por tanto su posible duración... a pesar de lo que nos quieren hacer creer los políticos y presuntos expertos en el mundo entero! Llevo más de 20 años trabajando como consultor especializado en la gestión de crisis y, según mi modesta opinión, no se está haciendo nada por solucionarla ni por aprender de ella para corregir los errores del pasado!

Esta crisis, como todas, es una inigualable oportunidad de cambiar -y mejorar- las cosas, en un sistema fundamentado en el crecimiento desmesurado -basado en el supuesto estado del bienestar-, en la no creación de riqueza -economía solo financiera que crece y especula, con especulaciones-, el desequilibrio de los recursos naturales y en la terrorífica y absurda degradación del Medio Ambiente. Evidentemente esta crisis es una señal de alarma para evitar lo inevitable y, por tanto, cambiar las cosas y aprender a utilzar los nuevos paradigmas que pueden resumirse en un sencillo "no todo vale" en este mundo loco, que necesita de ese crecimiento para mantenerse y, lo que es peor, para acabar de aniquilarse a sí mismo. Hace unos días, precisamente, leía un grafitti en una calle de Barcelona, con un certero y sugestivo mensaje -supuestamente anti globalización- "tanto tiempo luchando para destruir el Sistema... y ahora es el propio Sistema el que se destruye". Clarificador... y cierto, sin duda!

Pero la oportunidad de cambiar las cosas que trae esta crisis -y cualquiera otra- está siendo -como siempre- boicoteada por los que, a cualquier precio, intentan desesperadamente que el Sistema sobreviva, aunque sea sin ética y contra natura... porque precisamente si algo tiene este Sistema es que no es nada humano, ni, por tanto, natural. Pero, como decía, los políticos del mundo entero, las instituciones y los poderes financieros -todos ellos los que más se lucran de las imperfecciones de este Sistema y de su evidente corrupción- están intentando poner "paños calientes" a las fisuras de este macabro y autodestructivo Sistema, prolongando sus efectos negativos y, evidentemente, lucrándose con todo ello, una vez más!

Ni que decir tiene que la única solución a este desaguisado es la voz y la acción del ciudadano del mundo y que, cada cual, actúe en su responsabilidad personal, social y profesional... y, sobre todo, no caiga en la tentación de creerse "los cantos de sirena" de unos políticos de la tendencia que sea, cuyo interés único es perpetuarse en el poder, a cualquier precio y olvidando a los ciudadanos, sus votantes! No vale la pena recordar que los políticos, la administración pública y las instituciones del tipo que sean están a nuestro servicio y no al revés, como actualmente actúan, aunque digan lo contrario. Si el ciudadano calla, el gobierno crece, se corrompe y se degrada...

Si cada ciudadano adquiere su parcela de compromiso personal, social o empresarial, si tiene el valor de desoir las voces de quienes se sirven de él, cumple rigurosamente sus deberes y exije sus derechos, haciéndose respetar como persona o como empresa... esta crisis podría ser, efectivamente, la oportunidad para mejorar las cosas y para volver a la sensatez, en un Sistema que había perdido los papeles, alentando el crecimiento desmedido a cualquier precio, el tráfico de influencias en vez de la meritocracia, el restringido bienestar de unos pocos, creando conflictos de cualquier tipo para crecer y degradando peligrosamente el Entorno Natural, que nos envuelve y, por ahora, nos mantiene vivos!

Miguel Benavent de B.

Traigo aquí una entrevista que habla de la imagen de España como país y sus efectos en la economía. Léelo y extrae tus propias conclusiones...

David Altheide, analista mediático: ´Creating fear, news and the construction of a crisis'. "La imagen de España paga el crimen de su bienestar" La Vanguardia. LLUÍS AMIGUET - 18/10/2010

¿Por qué la imagen de España en EE. UU. es peor que su realidad?

Porque la cobertura de información internacional en EE. UU. interesa a muy pocos, lo que significa que no da publicidad ni ingresos. Por eso los medios invierten tan poco en ella.

Habrá unos mínimos...

Si un medio no obtiene rentabilidad económica, intenta obtener rentabilidad ideológica y esos mínimos son los que cubren las informaciones ideológicamente rentables.

¿Cuáles?

Las que confirman la fe absoluta en la iniciativa privada en la que hemos sido educados.

Pero España tiene libre mercado...

Es sospechosa de socialdemocracia. Si un país tiene, por ejemplo, un sistema de salud pública razonablemente eficiente, sólo se publican las informaciones que demuestran que va a caer en bancarrota. Ese ha sido el caso de España: "¿Lo veis? - se nos ha informado-.¡Ahí tenéis el milagro español!".

¡Pero es que The Wall Street Journal localizó los sanfermines en Catalunya!

El Journal,tras caer en manos de Murdoch, ha acentuado su línea derechista y España era un caballo de batalla: su Gobierno de izquierdas debía asegurar su ineficacia.

Si el Gobierno español fuera de derechas, ¿nos tratarían entonces mejor?

A ningún país se le reconoce un sistema mejor que el nuestro. Cada día escuchamos en los informativos repetir a senadores y congresistas: "En EE. UU. tenemos el mejor sistema sanitario del mundo"...

No es esa su imagen aquí.

Y es el mejor del mundo, pero sólo para la minoría que se lo puede pagar. En cambio, es muy poco eficiente para la mayoría de los norteamericanos, entre los que me incluyo.

Al menos Obama lo ha reformado.

Y ahora perderá las elecciones por ello. La campaña de la Fox, el Journal y la mayoría de los medios ha sido muy eficaz repitiendo: "Con la reforma, funcionarios del Gobierno decidirán eutanasias: ¡cuándo vais a morir y a abortar!", y tonterías parecidas que hacen que la confusión sea tremenda. Y la paga Obama.

¿Nunca hacen autocrítica?

Lo único que admiten - porque es clamoroso-es que nuestro sistema de educación primaria y secundaria no funciona, pero a continuación añaden que es a causa de que "todavía es un sistema público" y que, si lo privatizamos, aumentará su eficiencia.

Es un punto de vista.

Nadie explicará ni estaría interesado en saber que Finlandia, Suecia, Singapur y muchos países tienen uno excelente y público.

Parece muy burdo.

Es efectivo porque nos han formado en esa lógica del miedo que sustituye a la de la razón desde hace medio siglo. Desde los años 50, los periodistas descubrieron que las noticias que infundían miedo: crímenes, droga, guerra fría..., tenían más audiencia.

Y sigue siendo así.

Informativos y películas de Hollywood se alimentaron mutuamente en esa lógica mediática del miedo y, ya en los 60 y 70, cualquier telediario presentaba la realidad como espectáculo y hacía un gran negocio. Y que conste que sólo describo, no condeno.

¿Qué tiene de bueno esa lógica de los medios?

Como la información deportiva, proporciona cohesión social: es algo que todos podemos compartir. Infunde sentido de comunidad y, bien manipulada, hasta de patria.

Si es para bien...

La ficción y la no ficción intercambiaron sus valores hasta que las noticias tuvieron los ingredientes de los culebrones y series: suspense, villanos, héroes, mascotas y grandes emociones, pero sobre todo mucho miedo.

¿Por qué?

Porque es la emoción más eficaz en captar la atención humana: pura amígdala. Y porque los políticos siempre supieron utilizarlo: nada hace obedecer más que el miedo. Y nada da más poder a quien ya lo tiene.

Elemental.

Periodistas y empresarios comprobaron día tras día que el miedo daba audiencia y el terror la disparaba, y los políticos también descubrieron que atemorizar al público mejoraba sus encuestas y luego sus votos. Así que pasaron de exagerar el miedo a crearlo.

¿Lo midieron ustedes?

Durante años medimos los índices de criminalidad y la cobertura que les proporcionaban los telediarios y, a finales de los 70, ya constatamos que, aunque disminuyera el crimen, los minutos que se le dedicaban en la tele aumentaban. Y también los medios para cubrirlo: más reporteros y cámaras.

Un dato certero.

Existe total desproporción entre el miedo de los telediarios y la realidad de las calles, igual que la hay entre los peligros reales del planeta y lo que acongojan los informativos.

Siempre escuchas a quien te alarma.

El miedo siempre provoca ansiedad y odio a la amenaza, así que el siguiente paso fue ir asociándolo a diferentes enemigos: los comunistas, los negros, los traficantes hispanos... Y ahora les toca a los islamistas.

Suele oírse unido a "terroristas".

George W. Bush convirtió el terror en condición de lo real: "Vivimos - repitió-en un mundo de terrorismo": ¿es más peligroso vivir hoy que en la Segunda Guerra Mundial?

No.

Pues mis alumnos viven aterrorizados... ¡Por si los violan al cruzar el campus! Han visto demasiados informativos.

20.4.10

¿LO QUE HAY QUE SABER EN EL SIGLO XXI?



Siempre he creído en la importancia de la educación para cambiar el mundo! Cuando yo era un estudiante de secundaria se constituyó -por primera vez en España- el Consejo Escolar en los centros educativos, un órgano que agrupaba en una misma mesa a profesores, alumnos, padres, personal no docente y, en el caso de mi colegio, los religiosos, propietarios del centro. Yo, tras una votación entre los estudiantes, fui elegido el representante de todos los alumnos de secundaria, que sumábamos más de 2.000. En en mencionado Comité se debatían temas que incumbían a todos, desde los valores, los métodos para mejorar nuestra educación, hasta cómo gestionar el centro. Yo, por aquel entonces, siempre insistía en la necesidad de incrementar la responsabilidad de los alumnos y en cómo mejorar nuestra futura incorporación a la vida real.

Han pasado ya muchos años desde mi participación en ese Comité, tal vez el primero en mi vida. Pero ahora veo con claridad el error del sistema educativo en sí. Por un lado, el excesivo "paternalismo" del centro, los padres y los profesores ante los alumnos, negándoles la responsabilidad de ser y la libertad de estudiar. Pero lo más grave aún -vistos los resultados en mis compañeros de entonces- es no habernos enseñado a gestionar el fracaso, siendo éste algo evidente -y necesario- en la vida de cualquier ser humano. Obviaré ejemplos de compañeros míos que sucumbieron ante el fracaso personal o profesional a lo largo de su ya dilatada vida en el mundo real. Pero hoy pienso en voz alta ¿qué se podía esperar de un sistema educativo creado por un sistema socio-económico mundial que solo exije sin piedad el éxito y que, en cambio, ignora e incluso castiga el fracaso? ¿Cómo puede un Sistema cíclico como el nuestro obviar los valles y las cumbres? ¿No habría que redefinir el concepto de éxito y el de fracaso?

Ni que decir tiene que el fracaso forma parte inherente de nuestra propia vida! Es más, aprendemos gracias a él, así como la economía y el bienestar crecen tras una caida, ya sea por una crisis económica o por un conflicto del tipo que sea. ¿Por qué se obstinan los políticos en insistir en la falacia de la sostenibilidad, cuando hablan de países, empresas, proyectos o sistemas? Nuestro Sistema actual, repito, no contempla más que la linealidad y la permanencia, las cuales niegan en esencia nuestra vida de contrastes y cambiante, por definición.. y ante la que hay que perder el miedo al cambio, hay que aprender a transgredir y hay que saber aplicar eficazmente la innovación! Así, aún hoy, observamos -aparte de la inutilidad de muchos de nuestros políticos ante una simple crisis- generaciones de jovenes que se incorporan a la sociedad tras sus estudios sin tener esa necesaria tolerancia a la frustración, ni tan siquiera la mínima cultura del esfuerzo para conseguir aquello que quieren en su vida o en su trabajo. ¿Serán ellos dignos padres, profesores, empresarios, políticos, ciudadanos... del mundo futuro? Seguramente, como suele pasar, no será solo una responsabilidad suya... ellos al fin y al cabo solo replican obedientemente lo que han visto o lo que les hemos explicado nosotros, sus mayores! Porque, por no ser, ni son rebeldes!

Aquí te traigo un interesante artículo de prensa en el que presuntos expertos de varias disciplinas explican las herramientas necesarias que deberán utilizar los jovenes estudiantes para enfrentarse al reto del presente Siglo XXI. Ni que decir tiene que seguimos llegando tarde y, lo que es peor, confundiendo herramientas con la esencia de su necesario cambio y adaptación al nuevo mundo que viene. Las herramientas cambian, la esencia permanece! Creo sinceramente que aún hay demasiados cerebros pensando obsesivamente en cómo prolongar este insano, arcaico, corrupto, inhumano y autodestructivo Sistema... cuando en verdad deberíamos estar pensando todos hacia dónde deberíamos ir para mejorar -al fin y de verdad- nuestro mundo, gracias a los avances de que disponemos! Como suele pasar, ¿no estaremos enseñando a nuestros jovenes de hoy a adaptarse a un mundo que, llegado su momento, mañana ya no existirá para ellos? ¿No me educaron a mí para ser el líder de un mundo que ya no existía cuando yo llegué a él?

Extrae tus propias conclusiones!


Lo básico es aprender a resolver problemas y a elegir la estrategia adecuada

Lo que hay que saber en el siglo XXI

Resulta necesario conocer otras culturas y trabajar en equipo y se ha de disponer de un alto nivel de lectura crítica y reflexiva

Es difícil prever qué necesitarán saber los escolares cuando lleguen al mundo laboral, pero parece que no precisarán haber acumulado mucha información, sino habilidades para buscarla, seleccionarla y utilizarla de forma eficaz

La Vanguardia. MAYTE RIUS 12 abril 2010

¿Qué ha de enseñar hoy la escuela para preparar a los profesionales de las próximas décadas? ES ha preguntado a sociólogos, pedagogos, profesores, psicólogos... y todos han coincidido en su respuesta: a ser competentes.

Formación de base

A · Saber comunicarse bien
- Lectura crítica y reflexiva
- Interpretar la información y los medios de comunicación
- Escritura argumentativa
- Utilizar e intercambiar diferentes códigos
- Debatir y contrastar puntos de vista
- Idiomas

B· Dominar las nuevas tecnologías
- Buscar y evaluar críticamente la información
- Organizar y crear contenidos digitales
- Comunicarse y trabajar a través de redes
- Participar en la vida pública a través de internet

C · Ser creativos e innovadores
- Espíritu crítico
- Apertura a perspectivas nuevas
- Hacer preguntas y plantear hipótesis
- Originalidad e inventiva
- Expresividad artística

D · Conocer cómo funcionan los negocios
- Trabajo en equipo
- Negociación de metas y proyectos
- Flexibilidad y resolución de conflictos

E · Ser multiculturales
- Conocer otras culturas y valores
- Implicarse en la comunidad
- Dialogar y negociar

F · Conocerse a sí mismo
- Expresar las propias emociones
- Entender a los demás
- Ser responsables y confiables

La formación de los alumnos del siglo XXI obliga a reinventar la escuela o, como mínimo, sus métodos. Las fuentes consultadas abogan por trabajar por problemas, pero con problemas reales que tienen o tendrán los niños en su vida cotidiana.

Con este método, un plano de metro puede ser libro suficiente para enseñar todas las matemáticas de primaria, desde aritmética hasta las unidades de medida o las fracciones, con cálculos reales que los alumnos sentirán próximos y útiles.

Y la respuesta a la curiosidad infantil sobre cómovivían los dinosaurios permite enseñar historia, ciencias, matemáticas y lenguas todo un trimestre mientras se desarrolla la expresión oral y escrita, el trabajo en equipo, la búsqueda y selección de información y se usan nuevas tecnologías

¿Influencia del plan Bolonia y de la ley de Educación porque plantean las competencias básicas que debe desarrollar el currículo educativo? "No. Se habla de competencias porque ser competente no es sólo ser hábil en la ejecución de tareas y actividades concretas tal y como han sido enseñadas, sino, a partir de las habilidades adquiridas, ser capaz de afrontar nuevas tareas o retos que suponen ir más allá de lo ya aprendido; la competencia es disponer de recursos (saber qué, saber cómo y saber cuándo y por qué) para enfrentarse a los problemas propios de los escenarios en que uno se desenvuelve, y eso es lo que necesitarán los actuales escolares para desenvolverse como adultos", resumen Carles Monereo, profesor de Psicología de la Educación de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), y Juan Ignacio Pozo, profesor de Psicología Básica de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Y como los escenarios en que transcurrirán sus vidas son el educativo, el profesional y laboral, el vinculado a la comunidad y el personal, opinan que la clave es formar a los futuros adultos para ser aprendices permanentes, profesionales eficaces, ciudadanos participativos y solidarios y personas felices.

Ya, pero ¿qué han de aprender para llegar a ello? ¿Qué contenidos ha de ofrecer la escuela? "El mercado laboral va a pedir que sean competentes, así que, más que cambiar el currículo, hay que introducir más habilidades y actitudes, sobre todo actitudes; porque el mundo laboral exige sobre todo una buena actitud, gente de fiar, que sepa trabajar en equipo, con iniciativa y autodirección, porque el conocimiento ya se supone y, si no, lo ofrecerá la propia empresa", explica Albert Sáenz, director de ESO y bachillerato del colegio Sant Estanislau de Kostka-SEK, uno de los centros de la Fundació Jesuïtes Educació.

David de Prado, director del Instituto Avanzado de Creatividad Aplicada Total y del máster en Creatividad de la Universidad Fernando Pessoa, cree que la clave es "olvidarse de materias y asignaturas y centrarse en los procesos; en lugar de dedicarse a dar respuestas, hay que enseñar a hacer preguntas, despertar la curiosidad, fomentar el pensamiento libre, automático e inconsciente para formar mentes pensantes y desarrollar personas creativas, investigadoras y emprendedoras".

Como él, Rafael Feito, profesor de Sociología de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid, opina que hay que romper con la enseñanza por asignaturas y ofrecer a los alumnos una formación más interdisciplinar donde el objetivo no sea que aprendan matemáticas, historia o geografía, sino que tengan inquietudes, que sepan expresarse, trabajar en equipo, hablar otros idiomas, leer periódicos... Monereo y Pozo son partidarios de "podar" el actual temario escolar para poder introducir otros contenidos de mayor utilidad y vinculados a los problemas reales que tendrán que resolver los niños en el futuro, en su vida adulta, desde entender las facturas o los prospectos de los medicamentos, hasta saber comunicarse a través de redes digitales o comprender un telediario.

Por ello, su propuesta es introducir en la programación escolar módulos o asignaturas como salud o cuidado del cuerpo, medio ambiente o cuidado del entorno, cómo informarte o cómo cuidar el país, que permiten vincular diferentes disciplinas. Este es el modelo que desde hace tiempo utilizan en Finlandia, el país que obtiene mejores resultados educativos según el controvertido informe PISA. "Si los alumnos estudian como materia el cambio climático, para responder a ese problema necesitarán conocimientos de física, ciencias, matemáticas, historia...; y deberán buscar información, comprenderla, reelaborarla en gráficas, comunicarla... y para ello utilizarán herramientas digitales, trabajarán en grupo, defenderán sus puntos de vista...", ejemplifican Pozo y Monereo.

Porque, según los expertos consultados, para desempeñarse adecuadamente en las primeras décadas de este milenio serán más necesarias determinadas habilidades que los conocimientos teóricos adquiridos. "Antes se pensaba que lo que aprendías en la escuela te servía para toda la vida, pero ahora todo cambia a mucha más velocidad, y si hoy pensamos que es indispensable saber inglés, quizá dentro de unas décadas lo básico sea conocer el chino; por ello, más que acumular información, lo que importa es aprender a aprender", explica el sociólogo Rafael Feito.

Albert Sáenz apunta que esta competencia se alcanza cuando el alumno es capaz de crear conocimiento, de autorregular su proceso de aprendizaje y de autoevaluarse. Y ambos enfatizan la importancia de que la enseñanza vaya destinada a capacitar a los jóvenes para resolver problemas, de forma que, ante cualquier situación, conozcan varias estrategias y sepan cuál es la que han de aplicar en ese momento. "Las empresas contratarán a un filósofo como gestor si sabe crear equipo y romper tensiones", resume Feito, convencido de la trascendencia de desarrollar habilidades personales y sociales.

Y sus planteamientos encajan bastante con el modelo de aprendizaje propuesto por el Consorcio de habilidades indispensables para el siglo XXI de Estados Unidos, una institución creada en el 2002 por entidades públicas y privadas con el objetivo de integrar las demandas académicas, cívicas y económicas en la enseñanza de aquel país. Los estadounidenses han establecido como indispensables unas materias básicas, en las que se combinan asignaturas curriculares (lenguaje y comunicación, lenguas extranjeras, matemáticas, historia, arte, economía, gobierno, ciencias y geografía) con temas interdisciplinarios del siglo XXI (conciencia global, alfabetización económica y financiera, alfabetización cívica y conocimientos básicos de salud), y una serie de habilidades para la vida personal y profesional (flexibilidad, iniciativa, liderazgo, responsabilidad...) y de manejo de información y de tecnologías digitales.

De las propuestas y reflexiones planteadas por todos estos interlocutores cabría concluir que la formación de los escolares del siglo XXI implica su alfabetización lingüística, digital, emprendedora, ciudadana, sociolaboral y emocional, de manera que al acabar la enseñanza obligatoria los jóvenes sepan comunicarse bien, dominen las nuevas tecnologías, sean creativos e innovadores, multiculturales, conozcan cómo funcionan los negocios y sepan identificar y autorregular sus emociones.

Alfabetización lingüística
El área de comunicación y lenguaje resulta fundamental en la sociedad de la información. Es imprescindible que los alumnos aprendan a leer, a entender e interpretar los periódicos, los telediarios, los libros y webs de ciencia, las facturas y contratos... Que entiendan cómo se construyen los mensajes mediáticos, para qué propósitos y con qué herramientas, características, convenciones... Han de salir de la escuela con un alto nivel de lectura crítica y reflexiva y el entrenamiento suficiente para poder identificar las fuentes e intereses que hay detrás de cada escrito y discernir entre el alud de información y publicidad al que se enfrentan cada día. También han de ser capaces de expresarse de manera argumentada y razonada de forma oral y por escrito, y saber defender sus puntos de vista. Y para ello han de poder utilizar diferentes códigos y pasar de uno a otro: convertir gráficas o imágenes en textos, trasladar un texto a una gráfica... Además habrán de estudiar idiomas (como mínimo inglés) para poder comunicarse, entenderse y trabajar con personas de cualquier otro lugar del mundo.

Alfabetización digital
Los escolares han de aprender a buscar información por internet de forma eficiente, contrastada y más allá de Google. Es decir, tienen que saber cuándo y dónde buscar información, ser capaces de seleccionarla según unos objetivos y elaborarla adecuadamente para después exponerla, escribirla o aplicarla. Esta formación les abre las puertas a nuevos e inagotables conocimientos y les convierte en aprendices permanentes.

Pero la formación de ciudadanos digitales exige ir más allá. Hay que enseñarles a comprender y producir documentos digitales; a saber cuándo, cómo y por qué utilizar las redes sociales para comunicarse; a trabajar en red con personas de otros lugares, y a participar en la vida pública y política a través de internet.

Y para desarrollar estas habilidades digitales no se trata de implantar una asignatura de informática, sino de integrar el uso de las herramientas digitales en cualquier aprendizaje, sea de historia, de lengua o de matemáticas, y de utilizar internet como algo más que un mero buscador o escenario de juegos.

Alfabetización emprendedora
Los escolares del siglo XXI han de salir de la escuela habiendo aprendido a aprender y sabiendo pensar. Puede parecer una perogrullada pero los especialistas en enseñanza aseguran que no lo es. Si la sociedad actual exige aprendices permanentes, las personas habrán de ser capaces de regular el propio proceso de aprendizaje y de autoevaluarse.

Y para disponer de mentes multicreativas y capaces de adaptarse a los cambios profesionales y laborales, habrán de saber utilizar la imaginación y la fantasía, mantener despierto el interés y la curiosidad. Por ello la escuela debe enseñar a hacer preguntas e hipótesis, a pensar de forma innovadora, a descubrir múltiples aficiones, a crear conocimiento en lugar de repetir o imitar, a ser artísticos en lugar de teorizar sobre el arte. Para conseguir emprendedores hay que formar jóvenes abiertos a perspectivas nuevas y capaces de demostrar originalidad e inventiva.

Alfabetización sociolaboral
Muchas de las necesidades laborales de los escolares son impredecibles ahora. Pero parece claro que, sean cuales sean las profesiones más demandadas o los títulos exigidos dentro de una o dos décadas, tendrán que negociar, trabajar en equipo, demostrar flexibilidad para llegar a acuerdos, saber resolver conflictos, apoyarse en otros y apoyarlos, ser socialmente responsables y sensibles al contexto social, comunicarse bien de forma directa y a distancia. Así que todas estas materias o capacidades deberían trabajarse en la escuela. Y los alumnos deberían salir de ella conociendo cómo funcionan los negocios.

Alfabetización ciudadana
Si algo han de ser los escolares de esta primera parte del milenio es multiculturales. Su formación ha de acercarles a otras culturas y permitirles conocer otros valores para saber entender los problemas actuales y trabajar con personas de otras procedencias. También ha de enseñarles a participar en la vida civil, a implicarse en la comunidad, a mantenerse informado y a entender los procesos políticos y administrativos, y a ejercer sus derechos y obligaciones como ciudadanos. Para todo ello es importante formarles en valores, en el diálogo y la negociación, enseñarles a entender las implicaciones locales y globales de las decisiones cívicas.

Alfabetización emocional
El reto es formar personas que sepan expresar sus propias emociones, que se conozcan y tengan capacidad de autocontrol y de autorregular sus comportamientos. Otras cuestiones básicas que hay que desarrollar para capacitar a los alumnos para su vida personal son la responsabilidad y la confianza, así como la empatía para poder entender a los demás, cualidades imprescindibles si han de trabajar en equipo y de forma colaborativa.

25.5.09

¿SE TRATA DE UNA MEGA-CRISIS?



Niño Becerra, 58 años, economista"Viviremos de acuerdo con las necesidades, no con los deseos". La Contra de La Vanguardia. IMA SANCHÍS - 25/05/2009

¿Lo peor está por llegar?

A mediados del 2010 es cuando verdaderamente empezará la crisis, cuando veamos que las medidas que se están tomando no funcionan.

¿Es inevitable?

Así es. El nivel de deuda es brutal, las entidades financieras tienen unos agujeros tremendos aunque no se quiera admitir, los recursos van a la baja y la capacidad de absorción de nuevos televisores, electrodomésticos, etcétera, se ha agotado.

¿Estamos ante una crisis del sistema?

Sí, porque dará lugar a un cambio que afecta al modo de organización y producción.

Entonces, ¿muere el capitalismo?

No por el momento, pero el reajuste será grave, como en la crisis del 29. Tras la gran depresión, se puso en marcha un nuevo modo de funcionamiento que hizo que las cosas fueran a más; pero se cometió un grave error al suponer que la cantidad de recursos (petróleo, minerales...) era inagotable.

Y comenzó el gran desperdicio...

Sí, y ahora hemos llegado a una situación en que ese modo de funcionamiento se ha agotado, ya no podemos ir a más. La recuperación de la crisis estará basada en la productividad y en la eficiencia, lo que significa que sobra y sobrará sin remedio mano de obra.

Ese decrecimiento ¿será para todos o sólo a partir de la clase media para abajo?

Para todos. El realmente rico será el que cree valor, el que tenga una altísima productividad. Si ahora la sociedad está escindida entre ricos y pobres, a partir del 2010 lo estará entre los que generan valor y los que no.

Los que generan valor son comprables.

Creo que las altísimas remuneraciones de ciertos directivos van a desaparecer. Un dólar colocado en subprime en el 2003 se convertía en 80 en el 2007, y eso no es valor.

¿Las grandes corporaciones internacionales serán los reyes del mambo?

Sí, van a más.

Esto es muy peligroso.

En tanto en cuanto la política va a menos, sí.

Las compañías que controlan productos básicos como gas, agua, electricidad, teléfono ¿seguirán abusando?

Si nos estrujan, consumiremos menos. La renta media va a bajar. El problema es el despilfarro: en Badalona hay un punto en el que se pierde el 50% del agua, y hay zonas de Nueva York en las que se pierde el 40%. Vamos a tener que ser eficientes.

Puro desperdicio.

Con la energía eléctrica pasa lo mismo: se habla de contaminación lumínica de las ciudades y a la vez de falta de energía eléctrica.

Hágame una foto del 2011.

En España, un país muy dependiente, la crisis será durísima por la estructura del PIB basado en el ladrillo, el turismo, el automóvil y en infraestructuras baratas ya insostenibles. Ohay un cambio del modelo productivo capaz de absorber a toda esa población o vamos a una tasa de paro del 30%.

¿Cómo cambiar el modelo productivo?

Sin una cantidad impresionante de capital y un cambio de mentalidad brutal - que no se consigue ni en dos generaciones-,es imposible. Con el 2010 vamos a entrar en un parón de la actividad económica. No creo que quiebre ningún banco, porque el Estado los sostendrá, pero la gente no podrá sacar su dinero libremente porque si se vacían los bancos el Estado no podrá sostenerlos.

¿Y los servicios básicos?

Posiblemente, sostenidos por el Estado.

¿Regulación de consumo?

Sí, de materiales estratégicos, tanto a través del aumento de sus precios como de la restricción o denegación de su consumo. Cada persona podrá consumir un número determinado de litros de combustible al mes.

¿Se acabarán determinados productos en los supermercados?

No, porque un sector que irá a más será la logística. Los camioneros tendrán que estudiar sus rutas y se les facilitará combustible para cubrirlas, pero para salir el fin de semana no habrá. Es decir, la cultura del todo es posible a base de crédito se acabó, y eso tiene un impacto en el modo de vida.

No vivir endeudado es un gran cambio.

Entre 1997 y el 2007 los salarios reales en España crecieron sólo el 0,9%, y nadie protestó porque a la gente se le dio crédito. Esto se acaba.

Mucha televisión.

Sí, que la gente esté entretenida. En 1933 se levantó la ley seca, no me extrañaría que en el 2013 se legalizara la marihuana. Viviremos de acuerdo con las necesidades y no con los deseos. Impensable la renovación de vestuario cada temporada y ya está bajando el porcentaje de divorcios, todas esas cosas que antes generaban PIB.

¿Guerras por los recursos?

Se irá a un reparto mundial de los recursos.

¿Cuáles serán los sectores de futuro?

Biotecnología, logística, lo que yo llamo el sector R (recuperación, reciclaje, reparación) y la producción de ocio masivo. Tendrán trabajo los que realmente sean útiles, los que se hayan especializado, y habrá una megaélite con mentalidad gestora.

¿Y qué pasará con el tercer mundo?

La gente que consume y no genera lo tiene francamente mal.

¿Qué nos espera tras el capitalismo?

Estamos hablando del 2070. Hasta ahora, lo esencial ha sido el individuo. Vamos hacia un sistema grupal, consciente de que el todo es mayor que la suma de las partes, colaboraciones, asociaciones.

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